Casal Solleric
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🔍 Encuentra el coche perfecto para tiCasal Solleric: El Alma Dual de Palma, Donde el Barroco Secreto se Encuentra con la Vanguardia
En el corazón palpitante de Palma, el Passeig del Born se despliega como el gran salón de la ciudad. Bajo la sombra moteada de los plátanos, entre el murmullo de las conversaciones en las terrazas y el brillo de los escaparates de lujo, se alza una fachada que detiene el tiempo. Es el Casal Solleric. A primera vista, es un formidable palacio, una joya del barroco del siglo XVIII, pero este edificio alberga un alma dual, una deliciosa paradoja que define a la Palma moderna.
Esta no es una reliquia silenciosa. El Casal Solleric es, simultáneamente, uno de los últimos y más grandiosos símbolos de la opulencia aristocrática de la isla y, a la vez, el centro de arte contemporáneo más dinámico, accesible y completamente gratuito de la ciudad. Es un lugar donde la historia no se guarda en una vitrina, sino que se ofrece como escenario.
Entrar aquí no es simplemente visitar un museo o un monumento; es aceptar una invitación a un diálogo. Es ser testigo de la conversación, a veces tensa, a veces armoniosa, entre la opulenta piedra tallada en 1763 y las provocadoras instalaciones de artistas internacionales de hoy. Es, en esencia, el punto exacto donde el pasado señorial y el futuro vanguardista de Palma chocan y se entrelazan.
La Atmósfera y el Simbolismo: Un Palacio para el Pueblo
El contraste es inmediato y sensorial. Dejamos atrás el bullicio comercial del Born para entrar en un silencio solo roto por el eco de nuestros propios pasos sobre la piedra. Nos recibe el famoso patio, el verdadero protagonista del edificio. No es solo un espacio de tránsito; es un destino en sí mismo, un oasis de «elegancia hecha patio» que captura la luz de Mallorca y la domestica entre sus arcos. La atmósfera es de una grandeza serena, un escenario vacío esperando ser activado.
Y aquí radica su simbolismo más profundo: la democratización de la cultura. Este espacio, concebido como el casal privado del Marqués de Solleric, un escenario diseñado para proyectar poder y riqueza a una élite selecta, es hoy el *Casal de la ciutat*. Gestionado por el Ajuntament de Palma, sus puertas están abiertas a todos, sin coste alguno.
El simple acto de entrar gratis para contemplar arte que desafía las convenciones, en el mismo lugar donde la aristocracia celebraba su estatus, es una poderosa declaración cívica. Las exposiciones de arte contemporáneo, a menudo instalaciones *site-specific*, no ignoran la arquitectura histórica; dialogan con ella, la reinterpretan y, en ocasiones, la confrontan, creando una tensión eléctrica que convierte cada visita en una experiencia única.
Historia de un Símbolo: De Residencia Privada a Centro Cultural
Para entender el Casal Solleric, debemos transportarnos a Palma en 1763. Esta no era una época de construcción de castillos defensivos, sino de palacios urbanos. La nobleza y la burguesía enriquecida de Mallorca competían por demostrar su estatus a través de la arquitectura. Fue en este contexto que la influyente familia Morell, que más tarde ostentaría el título de Marqueses de Solleric, decidió encargar la que sería una de las últimas y más espectaculares casas nobles de la ciudad.
No escatimaron en gastos y reunieron a un verdadero «dream team» creativo de la época, una decisión que revela sus aspiraciones. Por un lado, contrataron al arquitecto mallorquín Gaspar Palmer. Esta fue la elección de la tradición. Palmer era el maestro local encargado de asegurar que el edificio respetara la tipología de los grandes casals mallorquines: la estructura del patio, la distribución de las plantas y el uso de la piedra local, traída expresamente de la *possessió* (finca) de la familia en Solleric.
Pero para el glamour y la distinción europea, miraron al exterior. Trajeron al artista italiano Antonio Soldati. Esta fue la elección del prestigio. Soldati aportó la «sobriedad y belleza italiana», diseñando la espectacular galería de hierro forjado que domina la planta noble, los elegantes estucos y las esculturas de corte clásico. El resultado fue una fusión perfecta: un palacio con raíces profundamente mallorquinas pero con un acabado de indiscutible sofisticación europea, una declaración de poder que unía lo mejor de la isla con el prestigio internacional.
Durante dos siglos, esta magnificencia permaneció como un tesoro privado. El edificio no cambió de manos hasta una fecha crucial: 1975, cuando el Ajuntament de Palma lo adquirió. Tras una década de profunda restauración, el palacio renació con una segunda vida. En 1985, reabrió sus puertas, ya no como Ca’n Morell, sino como el Casal Solleric: un centro de exposiciones destinado a todos los ciudadanos.
Un Escenario de Piedra y Hierro: La Arquitectura del Casal Solleric
La genialidad arquitectónica del Casal Solleric reside en su teatralidad. Gaspar Palmer no diseñó un simple edificio, sino un escenario para la vida social. El corazón indiscutible es el patio. A diferencia de los patios góticos, a menudo más íntimos y verticales del casco antiguo de Palma, este es un gran espacio rectangular, abierto y deliberadamente horizontal. Está definido por sus característicos «arcos rebajados» (arcos carpaneles), que le confieren una sensación de amplitud y reposo, sostenidos por elegantes y esbeltas columnas jónicas de piedra local.
El elemento más espectacular, sin duda, es la magnífica escalera imperial. Partiendo de un tramo central, se bifurca en dos brazos simétricos que ascienden majestuosamente a la planta noble. Su propósito era puramente ceremonial, diseñada para que los marqueses y sus invitados descendieran al patio con la máxima elegancia, un verdadero *coup de théâtre*.
Mientras la estructura de Palmer impresiona por su escala, son los detalles de Soldati los que enamoran. La barandilla de hierro forjado de la galería superior es una obra maestra en sí misma, un encaje de metal que combina fuerza y delicadeza. Aunque las exposiciones temporales ocupan la mayoría de las salas, un consejo clave es buscar lo permanente: no dejen de subir a la planta noble y buscar las esculturas originales de Soldati. Muchos visitantes, centrados en el arte contemporáneo, pasan por alto estas figuras clásicas que constituyen el alma original del palacio.
Planifica tu Visita: Horarios, Precios y Consejos Prácticos
Organizar una visita al Casal Solleric es sumamente sencillo, gracias a su ubicación céntrica y su política de puertas abiertas. Aquí tienes toda la información necesaria para integrarlo en tu itinerario por Palma.
Horarios y Precios: Cultura Gratuita en el Corazón de Palma
Aquí reside una de las mayores ventajas del Casal Solleric y un pilar de su filosofía cultural: la entrada es siempre, para todas las exposiciones, completamente gratuita. Este detalle no es menor; transforma la visita. Elimina cualquier barrera, permitiendo entrar por curiosidad, refugiarse del calor durante diez minutos o dedicar una tarde entera al arte sin coste alguno.
El centro mantiene un horario amplio y adaptado a la vida de la ciudad. Pueden visitarlo:
- De martes a sábado: de 10:00 a 20:00 horas (horario continuado).
- Domingos y festivos: de 11:00 a 14:30 horas.
- Lunes: cerrado.
Para una visita completa, recomendamos reservar entre 60 y 90 minutos. Este tiempo es suficiente para explorar la exposición principal en la planta noble, descubrir las muestras de fotografía o diseño en las plantas inferiores (como el «Espai Quatre»), admirar la arquitectura del patio y, por supuesto, dedicar un momento a la excelente tienda del centro.
Cómo Llegar: En el Epicentro de la Ciudad
Es casi imposible perderse el Casal Solleric. Su ubicación es, simplemente, el epicentro de la vida social de Palma. Se encuentra en el número 27 del Passeig del Born, la elegante avenida arbolada que conecta la Plaça de la Reina con la Plaça de Joan Carles I (conocida popularmente como la «Plaza de las Tortugas»).
Llegar a pie es la opción más natural y placentera, ya que el palacio es el eje de un paseo monumental. Está a menos de cinco minutos caminando de la Catedral, el Palacio de la Almudaina y la Lonja (Sa Llotja), lo que lo convierte en la parada cultural perfecta entre estos grandes monumentos góticos.
Para quienes lleguen desde otras zonas de la ciudad o del extrarradio, la conexión en transporte público es inmejorable. La parada clave es «Plaça de Joan Carles I», situada literalmente a unos pasos de la entrada. Por esta plaza pasa una red troncal de autobuses urbanos (EMT), incluyendo líneas tan útiles como la 3, 4, 7, 20, 25, 35 y la línea circular del centro (CC). Además, para los visitantes que utilicen el servicio turístico, el autobús «hop-on hop-off» de Palma (Línea 50) tiene una parada estratégica en la zona.
Servicios y Accesibilidad: Lo que Debes Saber
El Casal Solleric está bien equipado para garantizar una visita cómoda. Uno de sus servicios más destacados es su tienda. No esperen encontrar los recuerdos turísticos habituales; esta es una pequeña y muy cuidada librería especializada. Ofrece una excelente selección de libros de arte y diseño, publicaciones editadas por el propio Casal y cuadernos de notas de alta calidad.
En cuanto a la accesibilidad, el centro ha hecho un esfuerzo significativo para adaptar un edificio del siglo XVIII. Dispone de una entrada accesible, ascensores modernos que conectan las diferentes plantas de exposición y lavabos adaptados. Esto significa que las galerías donde se alojan las exposiciones temporales son, en su mayoría, totalmente accesibles.
Sin embargo, es fundamental comunicar una excepción importante que a menudo se pasa por alto: el corazón histórico del edificio, su magnífico patio principal y el aljibe (la antigua cisterna), no son accesibles para usuarios en silla de ruedas o con movilidad muy reducida. Esta limitación, debida a la estructura histórica protegida, es un factor crucial a tener en cuenta al planificar la experiencia completa de la arquitectura del palacio.
La Experiencia Óptima: Cuándo Ir y Qué Esperar
Dada su ubicación privilegiada en el Born y su entrada gratuita, el flujo de visitantes puede ser constante. Para apreciar verdaderamente el diálogo entre el arte y el silencio de la arquitectura barroca, el mejor momento es una mañana entre semana. Si pueden visitarlo un martes o miércoles justo a la apertura, a las 10:00 h, es probable que disfruten de las salas en una calma casi total, permitiendo una contemplación mucho más profunda.
El consejo ‘insider’ definitivo para el Casal Solleric es consultar siempre su sitio web oficial (casalsolleric.palma.cat) antes de la visita. Las exposiciones son temporales y rotan constantemente. Dado que la entrada es gratuita, el éxito de la visita depende enteramente de que la programación artística de ese momento —sea fotografía, instalación, cómic o pintura— coincida con sus intereses personales.
Más Allá del Palacio: Qué Ver en los Alrededores
La ubicación del Casal Solleric lo convierte en el punto de partida ideal para explorar lo mejor del casco antiguo de Palma. Si al salir giran a la derecha y descienden por el Born, en menos de 200 metros se encontrarán en la Plaça de la Reina, antesala del patrimonio gótico más importante de la ciudad:
- El Palacio Real de La Almudaina: La antigua fortaleza árabe convertida en residencia real.
- La Catedral de Mallorca (La Seu): La imponente obra maestra del gótico mediterráneo.
- Sa Llotja (La Lonja): La espectacular lonja gótica de Guillem Sagrera, hoy utilizada también como espacio expositivo.
Si, por el contrario, giran a la izquierda, se adentrarán en la Palma más comercial y contemporánea:
- Avenida Jaume III: La principal arteria de compras de la ciudad.
- Fundació la Caixa (CaixaForum Palma): A unos 400 metros, otro edificio histórico (el antiguo Gran Hotel) magníficamente reconvertido en centro cultural.
- Los Patios de Palma: El Solleric es a menudo considerado el «rey» de los patios de Palma, pero es solo el más visible de una fascinante ruta de patios señoriales que se esconde en las callejuelas circundantes.
Capturando el Alma Dual: Consejos de Fotografía
El Casal Solleric es uno de los lugares más fotogénicos de Palma. El encuadre más clásico e imprescindible es desde la entrada, capturando la simetría perfecta del patio, con los arcos dobles en primer plano y la escalera imperial al fondo.
Sin embargo, las fotografías más interesantes son las que capturan el «alma dual» del palacio. Busquen ángulos inesperados donde una escultura hipermoderna o una instalación de videoarte se enmarque dentro de uno de los arcos barrocos del siglo XVIII. El contraste entre la textura de la piedra antigua y la limpieza del arte contemporáneo es visualmente impactante.
Finalmente, no olviden subir a la planta noble. Desde la galería superior, la vista hacia abajo, al patio, ofrece una perspectiva completamente diferente. Permite apreciar la geometría del diseño de Palmer y la intrincada belleza del hierro forjado de Soldati desde un punto de vista privilegiado.
Conclusión: El Corazón Atemporal de Palma
El Casal Solleric no es una simple parada en un itinerario; es un espejo de la propia Palma. Es un lugar que ha sabido honrar su pasado aristocrático, no momificándolo, sino dándole un propósito vibrante y contemporáneo. Es la prueba de que la gran arquitectura puede ser un contenedor vivo para las ideas más actuales.
El consejo final es simple: no se queden solo en la planta baja ni vean únicamente la exposición temporal principal. Tómense el tiempo de ascender por la escalera imperial, busquen los rincones más tranquilos de la planta noble y encuentren las esculturas permanentes de Antonio Soldati. En esas figuras clásicas, escondidas entre las salas de vanguardia, encontrarán el corazón italiano atemporal que late bajo la piel de este magnífico palacio mallorquín.
