Museo Palau March
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🔍 Encuentra el coche perfecto para tiEl Secreto Mejor Guardado de Palma: El Legado Oculto del Palau March
A la sombra de la omnipresente Catedral de Mallorca y justo enfrente de la solemne entrada al Palacio Real de la Almudaina, se encuentra un portal señorial que la mayoría de los visitantes pasan por alto en su recorrido. Es el Palau March, sede del Museu Fundación Bartolomé March. A primera vista, podría parecer simplemente otra residencia opulenta en el corazón del poder histórico de Palma. Sin embargo, cruzar su umbral es como abrir un cofre del tesoro privado, un universo personal que revela el legado de un coleccionista extraordinario, un hombre que encapsuló mundos dispares bajo un mismo techo.
Antes de sumergirnos en sus maravillas, es fundamental aclarar un punto que genera constante confusión: este no es el Museu Fundación Juan March, la excelente galería de arte español del siglo XX ubicada en la bulliciosa calle comercial de Sant Miquel. Este es el Palau March, la antigua residencia familiar, un testamento de la dinastía March construido en el siglo XX, y una experiencia cultural completamente diferente y mucho más íntima.
Por Qué Visitar el Palau March: Un Universo Privado
Visitar este museo es asomarse a la mente de un hombre, Bartolomé March Servera. Es una «caja de tesoros» personal que yuxtapone tres colecciones de clase mundial, aparentemente inconexas, pero unidas por una misma pasión por la belleza y la historia. Aquí conviven un exquisito jardín de esculturas modernas con obras de Rodin, Moore y Hepworth; una de las colecciones de cartografía medieval mallorquina más importantes del mundo; y, de forma sorprendente, un espectacular Belén Napolitano del siglo XVIII compuesto por casi 2.000 piezas.
La experiencia en el Palau March es radicalmente distinta a la de cualquier otro museo de la isla. La atmósfera no es la de una galería pública, sino la de una visita privilegiada a una residencia privada de poder incalculable. Al entrar, el «Patio de honor» impone un silencio respetuoso. Es un espacio de mármol y piedra, donde la luz del Mediterráneo se filtra para iluminar esculturas estratégicamente situadas, creando un diálogo silencioso entre el arte y la arquitectura.
El simbolismo es palpable. Este palacio, construido entre 1939 y 1945, no representa el poder de la antigua realeza, como su vecina la Almudaina, ni el poder eclesiástico, como la Catedral. Representa el poder financiero e industrial del siglo XX, encarnado por la familia March. Se percibe la exclusividad, el silencio y la sensación de estar en un lugar que no fue diseñado para las masas, sino para la contemplación privada.
La Historia de Dos Hombres: Poder y Pasión
Para entender la ecléctica y fascinante colección del Palau March, es imprescindible comprender la historia de los dos hombres que definieron este edificio. Es una historia de un padre y un hijo, del poder y de la pasión.
El Padre: Juan March Ordinas (1880-1962)
Juan March Ordinas fue el fundador de la poderosa Banca March y una de las figuras financieras más influyentes y controvertidas de España en el siglo XX. Fue él, el «promotor», quien adquirió este solar privilegiado en el corazón histórico de Palma. Entre 1939 y 1945, encargó al prestigioso arquitecto Luis Gutiérrez Soto la construcción de esta residencia familiar. El resultado fue una declaración de poder y estatus, un palacio moderno para rivalizar con los símbolos históricos que lo rodeaban, una afirmación de un nuevo tipo de poder en la isla.
El Hijo: Bartolomé March Servera (1917-1998)
Si el padre construyó el edificio como símbolo de poder, el hijo lo llenó de arte como expresión de pasión. Bartolomé March Servera fue un hombre muy diferente: un ávido lector, bibliófilo y un verdadero mecenas de las artes. En 1975 constituyó la fundación que lleva su nombre y decidió que el palacio familiar albergaría sus tesoros personales, compartiéndolos con el mundo.
Fue Bartolomé, animado por su madre Leonor Servera, quien desde los años 70 se dedicó a reunir las casi 2.000 figuras del Belén Napolitano. Fue él quien, con paciencia de erudito, reunió la «arduamente» compilada colección de cartografía mallorquina, considerada una de las mejores del mundo. Y fue su gusto personal el que seleccionó las esculturas modernas y contemporáneas que pueblan el palacio. El Palau March es, por tanto, el resultado de esta dualidad: un caparazón de poder financiero que alberga la pasión coleccionista y el refinamiento cultural de la generación siguiente.
Un Recorrido por el Palacio: Arte y Arquitectura
El propio palacio es una de las piezas centrales de la exhibición. El arquitecto Luis Gutiérrez Soto no escatimó en medios, creando un edificio que es en sí mismo una obra de arte.
El Edificio como Obra Maestra
El estilo general es «historicista», bebiendo de las influencias de los grandes palacios barrocos mallorquines e italianos, pero reinterpretados con la escala y la solidez de mediados del siglo XX. La calidad de los materiales y la riqueza decorativa son evidentes en cada salón, desde los suelos de mármol hasta las carpinterías nobles y los techos artesonados.
El elemento arquitectónico más sobrecogedor, y que no debe pasarse por alto, son los murales de Josep Maria Sert. Sert, uno de los muralistas más prestigiosos de su tiempo, fue el encargado de decorar la cúpula de la escalera central y el salón de música. Estas monumentales obras en tonos dorados y sepia no son un añadido posterior, sino parte integral del diseño del palacio, fusionando arte y arquitectura de una manera que define el lujo de la época. La gran escalera, los salones palaciegos y, por supuesto, la terraza-jardín, convierten la visita en un recorrido por la opulencia de una de las familias más influyentes de Mallorca.
Las Tres Joyas de la Colección
Dentro de este magnífico contenedor, se encuentran las tres colecciones que definen la visita:
- El Jardín de Esculturas: La terraza y el patio ofrecen un museo al aire libre con obras de maestros del siglo XX como Auguste Rodin, Henry Moore y Barbara Hepworth. Pasear entre estas piezas con la Catedral como telón de fondo es una experiencia inolvidable.
- El Belén Napolitano: Una sala entera está dedicada a esta increíble obra de arte del siglo XVIII. Con casi 2.000 figuras originales, no es solo una representación de la natividad, sino un vibrante y detallado retrato de la vida popular en el Nápoles de la época, con sus mercados, tabernas y oficios.
- La Sala de Cartografía: Posiblemente la colección más importante y única del museo. Alberga una de las mejores colecciones del mundo de mapas portulanos mallorquines de los siglos XIV y XV, joyas de la historia de la navegación que demuestran el papel crucial de la isla en la exploración del Mediterráneo.
Planifica Tu Visita: Información Práctica
La planificación de la visita requiere atención al detalle, ya que el palacio mantiene un horario de museo boutique.
Horarios y Precios
El Museu Fundación Bartolomé March abre sus puertas de lunes a viernes, en horario continuado de 10:00 a 17:30. Los sábados, el horario es más reducido, de 10:00 a 14:00. Es importante destacar que el museo permanece cerrado los domingos y los días festivos, algo a tener muy en cuenta al planificar un fin de semana en Palma.
Un aspecto curioso es la información sobre el precio. Mientras que el sitio web oficial de la fundación es notablemente discreto y no publica el coste, las plataformas de venta de entradas y guías turísticas establecen de forma consistente la entrada general en 10 EUR por persona.
En cuanto a la duración, aunque algunas reseñas sugieren que se puede ver en 30 minutos, esto sería apenas arañar la superficie. Para absorber adecuadamente las tres colecciones principales, es recomendable reservar entre 90 y 120 minutos.
Cómo Llegar y Dónde Aparcar
La ubicación del Palau March es inmejorable, pero también un desafío para el transporte privado. Situado en el número 18 de la calle Palau Reial, se encuentra en el epicentro cultural de Palma, en una zona peatonal o de acceso muy restringido.
La forma más recomendable de llegar es, sin duda, a pie. Para quienes utilicen el transporte público, la opción más sencilla es el autobús urbano de la EMT. Múltiples líneas, incluidas la 4, 25, 30 y 35, tienen parada en «Parc de la Mar – Catedral». Desde allí, solo hay que subir hacia la Catedral; el palacio se encuentra a menos de cinco minutos.
Se desaconseja totalmente intentar llegar en coche privado. La mejor alternativa es utilizar el gran aparcamiento subterráneo del Parc de la Mar, situado justo enfrente.
Servicios y Accesibilidad
A pesar de su carácter histórico, el Palau March está bien equipado. Un punto fundamental es su accesibilidad: el museo está adaptado para personas con movilidad reducida o que utilicen silla de ruedas. Además, el palacio alberga la impresionante Biblioteca Bartolomé March, especializada en temática balear, y un auditorio para eventos culturales.
Un consejo práctico: el museo no dispone de cafetería propia. Sin embargo, comparte su majestuoso entorno con el Cappuccino Palau March. Aunque es un negocio independiente, su terraza se encuentra en el mismo complejo. Terminar la visita con un café aquí, con vistas privilegiadas, es la forma perfecta de prolongar la experiencia.
Consejos de un Insider para una Experiencia Inolvidable
Para disfrutar al máximo de este refugio de tranquilidad, el momento de la visita es clave. El mejor momento es, sin duda, a primera hora de la mañana, justo a la apertura a las 10:00. Llegando a esta hora, es probable que disfrute del Patio de Honor y de la terraza-jardín en casi completa soledad, permitiéndole contemplar las esculturas con la luz suave de la mañana.
Los Mejores Puntos Fotográficos
Para los aficionados a la fotografía, el Palau March ofrece dos escenarios excepcionales. El primero es la «vista millonaria» desde la terraza-jardín, que ofrece panorámicas espectaculares del Parc de la Mar, la bahía y un ángulo único de los contrafuertes de la Catedral. El segundo es el Patio de Honor, donde se pueden capturar imágenes artísticas de las esculturas utilizando la arquitectura de piedra como un marco incomparable.
El Triángulo de Poder de Palma
El Palau March no es un destino aislado; es el vértice de un «triángulo de poder». Su visita se enriquece enormemente al conectarla con sus dos vecinos. Si La Seu representa el poder de Dios y la Almudaina el poder del Rey, el Palau March representa el poder del Capital y la Cultura del siglo XX. Ver los tres edificios de forma consecutiva ofrece una visión profunda de la historia del poder en Mallorca.
Muchos visitantes centran su atención en la impresionante terraza o en el famoso Belén Napolitano. No cometa ese error. La verdadera joya, la que sitúa a esta colección a nivel mundial y justifica por sí sola la visita, es la Sala de Cartografía. Tómese el tiempo necesario para admirar esta colección de mapas portulanos mallorquines. Es un tesoro fundamental de la historia de la navegación mundial.
